• César Narváez Herrera

Clase de Historia [Programa 9]

El rock latinoamericano les ha cantado a todos los temas imaginables. El amor y el desamor, la amistad, el dinero, el trabajo, la fiesta, el deporte, la educación, la violencia, las guerras, el mismo rock... todos los temas en algún momento han inspirado canciones del rock en español. Y si decimos que el abanico es tan amplio, claro que uno de esos temas es el de los nativos indígenas y la conquista española a finales de los 1400 y principios del 1500, hasta bien entrada la modernidad. Las independencias latinoamericanas del siglo XIX cerraron un capítulo de la historia colonial de dolor y sufrimiento para los nativos indígenas, pero su exaltación, su dolor y su orgullo perduró hasta estas épocas, y aparte de la literatura, las artes plásticas y demás expresiones, los rockeros también han dedicado sus acordes en honor a la memoria de los pobladores originarios.

Hoy, en La Rockademia, escucharemos algunas canciones que han sido dedicadas a la memoria de los indígenas del continente americano que enfrentaron la conquista europea.




Entre los muchos palos del flamenco se encuentra la Petenera cuya métrica corresponde a la unión de los compases de 6/8 y ¾ organizándose los acentos de la siguiente manera: 1-2-3, 1-2-3, 1-2, 1-2, 1-2. Algunos dicen que su origen es americano, como es el caso el caso de un tipo de música y baile jarocho de la región de Veracruz, México: la Petenera Huasteca. Este ritmo sería la base para la canción América, famoso tema del musical West side story de Leonard Bernstein, en donde una cantante habla de las bondades de vivir en los Estados Unidos mientras la otra cantante habla de las virtudes de Puerto Rico. En la partitura aparece la indicación ‘Tempo di Huapango’, y muy seguramente este ritmo tan característico ayudo a la popularización de esta canción cuyo coro ha sido empleado me muchas canciones que se compondrían posteriormente.




En 1993, Los Fabulosos Cadillacs lanzan su álbum Vasos Vacíos, un disco apoteósico que está conformado por los grandes éxitos de la banda hasta ese año, y que contaría con dos canciones nuevas que serían enormemente exitosas: Matador y Quinto Centenario. Esta última, un Ska duro, de ritmo agresivo y velocidad frenética, es la canción de la que hablaremos ahora y que escucharemos en La Rockademia.

Con un comienzo que evoca ritmos tradicionales latinoamericanos acompañando a un coro de niños, los Fabulosos Cadillacs le apuestan al contraste de sonidos, ya que luego viene el estallido del Ska más fuerte de la banda, con algunos momentos de hard rock en el clímax de la canción y algunos puentes muy breves de balada. Por cierto, es el Coro de Niños de Guadalajara el que canta ese icónico comienzo de esta canción “Quiero vivir en América // quiero morir en América // quiero ser libre en América // me van a matar en América” que está claramente inspirada en la canción América del música West side story.

"Quinto Centenario está dedicado a los 500 años de la conquista de América, pero negándola. Es algo que de alguna manera ya pasó, pero a nosotros nos sigue pegando. Y lo loco es que la gente no se hace cargo de esas cosas. Acá vinieron, mataron a todo el mundo -sigue sucediendo de otras maneras- y la gente celebró como si fuera una fiesta. Quisimos fijar nuestra posición", dijo Flavio Cianciarulo, bajista de la banda y compositor de la canción. Con ustedes, Quinto Centenario, de Los Fabulosos Cadillacs.



Carlos, Cesar, ¿ustedes saben que es una Pipa de la Paz? Bueno, inicialmente era un ritual propio de los indígenas de Norteamérica que lo realizaban en momentos de consolidación de lo que hoy llamaríamos procesos de paz, por ejemplo, pero que también se usaba para otras ocasiones como el cierre de algún acuerdo comercial o simplemente para la relajación y la contemplación, en una especie de conexión con la naturaleza. Está claro entonces que en esa pipa iban algunas plantas alucinógenas que, desde la forma de entender de estas comunidades, son un vínculo con la madre tierra.

Pero la pipa de la paz es también el título de un álbum y una canción de rock latinoamericano. Aterciopelados, posiblemente la banda de rock colombiano más reconocida en Latinoamérica, lanzó en 1996 su tercer álbum que llevaría por nombre La Pipa de la Paz y que cerraría su tracklist con una canción homónima. Esta no sería la única canción del álbum que rescataría la importancia de las comunidades indígenas, ya que Expreso Amazonía, otra canción del disco, también exalta la importancia de los indígenas. En su momento, la banda explicaría que La pipa de la Paz surgió luego de una preocupación doble: el olvido al que fueron condenadas las comunidades indígenas en las narrativas del presente colombiano, y el olvido mismo de la historia de los indígenas, por lo que la canción intenta narrar cómo sería, a ojos de los aterciopelados, la vida de los nativos antes del dominio español.

Compuesta por Andrea Echeverry y Héctor Buitrago, evocando ritmos nativos y la fuerza del rock. Con ustedes La Pipa de la paz.


En el centro norte del estado de Chiapas, México, habita el pueblo Tzotzil que hace parte de las familias mayenses, y cuya lengua, el idioma Tzotzil, es hablado por más de 400.000, siendo la quinta lengua más hablada en México. Hay una fuerte correlación entre la capacidad de hablar el idioma Tzotzil y la pertenencia a esta etnia.

Cesar, ¿usted sabe qué significa Sak Tzevul? No, ni idea. Bueno, es que ni siquiera sé si lo estoy pronunciando bien. Sak Tzevul es relámpago en tzotzil y es también el nombre de una banda de Chiapas, México, que fusiona el rock con el lenguaje y los sonidos tradicionales indígenas mexicanos. La verdad es que el grupo se hizo famoso primero entre los estudiantes y profesionales de antropología de México por lo curioso y rico de su fusión, pero luego amplió su público a lo largo y ancho de su país y luego del continente.

Sak Tzevul inició su historia en 1996 con los hijos del marimbista Francisco Martínez, los músicos Damián y Francisco Martínez, el primero en la guitarra y la voz, y el segundo en la batería. En 2006, Sak Tzevul realizó su primera producción independiente, llamada Muk ta Sotz (El gran murciélago), pero desde su formación había adaptado canciones tradicionales mexicanas como El son y El bolonchón, además de sus propias composiciones.

Hoy, con una canción homónima, Sak Tzevul, desde Chiapas, México.



Araucanía o Arauco fue el nombre que se le dio durante la conquista española de Chile a la zona habitada por los araucanos y que estaba ubicada entre los ríos Itata y Toltén en el sur de Chile. En esta región se puede encontrar al pueblo Mapuche cuyo nombre significa ‘gente de la tierra'.

Joe Vasconcellos ya ha pasado por este programa, Carlos. Aquella vez con Huellas, su canción más famosa, y hoy con una oda a los indígenas latinoamericanos, en especial a los Mapuches del sur del continente. En 2018, durante una entrevista en Radio Futuro, estación chilena, Joe explicó por qué compuso la canción Hijo del Sol Luminoso, que disfrutaremos hoy en La Rockademia. Lo primero es que la canción fue compuesta en una sola sentada, del tirón y en poco tiempo, luego de un golpe de inspiración.

Del álbum Vivo, de 1999, Hijo del Sol Luminoso es una de las pocas novedades de este disco de Grandes Éxitos en concierto. En ella, Joe Vasconcellos expone todo el orgullo que sienten los nativos americanos por vivir en las alturas de los andes y por resistir la crueldad del proceso colonizador. Con su ritmo claramente influenciado por la samba brasilera, transmite todo su sentir en esta canción.

Pero bueno, ¿qué más dijo en la entrevista?

Joe dijo: “Iba llegando de Quilpué. Llegué a casa y estaban mis viejitos arreglando el patio, y yo subí directamente a mi habitación, tomé la guitarra, agarré el cuaderno y fue pufff, de un golpe que me vino toda la idea. Yo se la quería mostrar a los muchachos al día siguiente porque era como Gracias, chiquillos, a mí que se me venían cayendo las fichas y de repente viene este hijo del sol luminoso y fluyó fácil”.

Escuchemos entonces Hijo del Sol Luminoso. Desde los andes chilenos para todos los rockademicos que nos acompañan.



El ‘choque cultural’ es la experiencia que una persona puede tener al trasladarse a un entorno cultural que es diferente del suyo, así como la desorientación personal que se puede sentir al experimentar una forma de vida desconocida debido a la inmigración o una visita a un nuevo país, un cambio entre entornos sociales o, simplemente, la transición a otro tipo de vida. Entre los problemas que esto acarrean están la sobrecarga de información, la barrera idiomática, la brecha generacional, brecha tecnológica, entre otras.

Este término sería el trasfondo de una de las canciones más emblemáticas del rock español

Bueno, Cesar, Carlos, uno no puede tocar el tema de hoy sin hablar de Caifanes. Esta banda, una de las más grandes del rock latinoamericano sin lugar a dudas, lanzó en 1994 el que quizás sea su disco más reconocido y mejor realizado: El Nervio del Volcán. Con canciones como Afuera, Miedo y Ayer me dijo un Ave, Caifanes logró que su álbum se posicionara entre los más escuchados en el continente. Una de sus canciones, con claras referencias a las civilizaciones indígenas mexicanas y su encuentro con los españoles, es justamente una de las más sonadas del disco: Aquí no es Así.

La canción fue compuesta por Saul Hernández, vocalista y guitarrista, Alfonso André, baterista, y Alejandro Marcovish, guitarrista de la banda, quien se retiraría de Caifanes en 1995 por diferencias con Saúl Hernández. Y acá viene algo bien particular, porque detrás de este himno hay y una historia de desencuentros y serios distanciamientos al interior del grupo. En una entrevista, Alejandro Marcovich dijo que «Aquí no es así» es una canción que comenzó con ideas de guitarra, y luego continuó con algunas ideas de voz. Luego comenzaron a improvisar, y entonces Saúl Hernandez le puso letra. Dice Marcovich: “Entonces… seguía siendo válido ese formato de composición, nada más que él (Saúl) lo tenía muy restringido. Siendo algo que evidentemente daba buenos resultados, él no quería. Entonces mis habilidades como compositor no tuvieron cabida dentro de Caifanes. La letra de «Aquí no es así» tiene un par de líneas muy significativas compuestas por mí. La que dice: «largas vidas siguen velando el sueño de un volcán; para un alma eterna cada piedra es un altar». Es una frase muy caifanesca que muchos dirían: «Ah… Es de Saúl». Y no, es mía. O sea, yo no sé si soy poeta, pero, ¿qué sé escribir letras de canciones? Sí sé”.

¿Cómo la ven? Pues lo cierto es que más allá de este choque, la canción es una maravilla. Con un ritmo y unos rifts geniales, una voz increíble y un mensaje que revive la fuerza de los pueblos originarios, Caifanes y Aquí no es así.




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